lunes, 2 de septiembre de 2013

29 - EL GUERRERO Y LOS CUERVOS.

Partió un hombre para la guerra, pero en el camino,
oyendo graznar a los cuervos, tiró sus armas
al suelo y se detuvo.

Las tomó al rato nuevamente y prosiguió su marcha;
más otra vez graznaron los cuervos.
De nuevo se detuvo y entonces les dijo:

- ¡Pueden gritar cuanto les venga en gana,
pero no tendrán un banquete con mi carne!

CUANDO NO SE TIENE DETERMINACIÓN EN LAS
ACCIONES, ÉSTAS NUNCA SE LLEGAN
A REALIZAR.

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